Solicitud formal de retirada y sustitución de los indígenas arrodillados del Monumento a Colón de la Ciudad de Barcelona

Solicitud formal de retirada y sustitución de los indígenas arrodillados del Monumento a Colón de la Ciudad de Barcelona

[El siguiente texto recoge literalmente la solicitud enviada por Nextia.uno a diversos cargos del Ayuntamiento de Barcelona]

Doña Ada Colau Ballano
Alcaldesa de Barcelona

cc: Don Marc Serra Solé
Director del Área de Derechos de la Ciudadanía y Diversidad del Ayuntamiento de Barcelona
Oficina por la No Discriminación

cc: Doña Janet Sanz Cid
Directora del Área de Ecología, Urbanismo, Infraestructuras y Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona

29 de junio de 2020

La pandemia de Covid-19 y la paralización de la actividad económica han puesto sobre la mesa la necesidad de poderes públicos que velen por el bienestar de los individuos y obren por garantizarles una vida digna. El asesinato de George Floyd ha desatado, en paralelo, un movimiento antirracista mundial. Se ha iniciado una conversación necesaria sobre el racismo del día a día, y la presencia de determinadas esculturas o monumentos en las vías públicas ha resultado controvertida.

El racismo histórico sigue presente en los espacios públicos a través de determinadas esculturas y monumentos, y Barcelona no está exenta de ello. Se han realizado varias solicitudes al Ayuntamiento para retirar de Las Ramblas el Monumento a Colón, las cuales han sido rechazadas. Esta solicitud se diferencia de las anteriores en que únicamente recae sobre dos figuras del conjunto escultórico: las de los indígenas arrodillados a los pies de Fray Bernat de Boïl y de Pere de Margarit[1]. Con respecto a ellos, la contextualización mediante placas explicativas a la que apuntan los expertos consultados por el Ayuntamiento de Barcelona no es suficiente para paliar la imagen discriminatoria de los pueblos originarios de América Latina y de sus descendientes.

Las obras y monumentos que se encuentran en la vía pública, igual que los nombres de calles, tienen un valor simbólico y un impacto real importantísimos. Alaban con su presencia las hazañas o la trayectoria personal y/o profesional de determinadas personas, mientras que las alegorías transmiten y perpetúan ideas sobre aquello que representan. Y lo hacen con la protección de las autoridades públicas, que al conservarlas mandan un mensaje de aprobación.

La llegada de Cristóbal Colón a América y la posterior colonización tuvieron una importancia histórica indudable. No lo cuestionamos. Pero la representación de ese evento en el Monumento a Colón de Barcelona, inaugurado en 1888, es indigna de los pueblos originarios de la actual América Latina.

Al contrario que otras esculturas del Monumento a Colón, los indígenas arrodillados no representan a individuos concretos. Son esculturas alegóricas de los pueblos indígenas de América Latina en su conjunto. Representarlos arrodillados, infantilizados y en posición de sumisión fue una elección de los escultores Manuel Fuxà i Eduard Alentorn. Respondía a ideas y valores imperantes en 1888, que ya no forman parte de nuestra sociedad, nuestra cultura o nuestra ciudad. Si bien es evidente que los indígenas deben formar parte de un monumento que representa el encuentro entre dos continentes, deben ser representados dignamente y de una forma que siga construyendo nuestra sociedad pluricultural e inclusiva.

En marzo de 2018, al retirar la estatua de Antonio López y López, el teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, afirmó que ello era “un acto de reparación con todos aquellos que se han sentido ofendidos en la ciudad”. La base de nuestra petición es precisamente que los indígenas arrodillados ofenden a los viandantes y atentan hoy en día contra los valores como la igualdad y la dignidad.

Además, como esculturas alegóricas, los indígenas arrodillados del Monumento a Colón no representan a personajes históricos determinados, sino a pueblos en su conjunto. Por ello mismo, los argumentos que defienden la contextualización del monumento no les son aplicables. La representación de Cristóbal Colón, por ejemplo, responde al papel que nominativamente desempeñó en la historia al lograr la travesía Europa-América por vía marítima. Ello puede ser contextualizado mediante placas explicativas: no se alaba la colonización como hecho histórico posterior o los medios con los que se consiguió, sino que se reconoce la importancia histórica de que el viaje dirigido por él de una costa a otra fuera exitoso. Pero ¿cómo puede explicarse la exposición tan poco dignificada, en la vía pública, de las esculturas alegóricas de los pueblos originarios?

Los taínos, primera población autóctona que se encontraron los españoles, no vivían de rodillas ni se sometieron a la vista de quienes desembarcaron en sus tierras. El ejemplo de Hatuey, indígena quemado en la hoguera por resistirse a ser sometido, confirma una de tantas resistencias locales de las poblaciones que se fueron enfrentando a los colonos. La colonización de América Latina fue violenta, no es la historia de una rendición inmediata. Hubo dignidad en la resistencia de los pueblos indígenas, y no representarla en el Monumento a Colón fue una liberalidad artística, tomada en torno a 1888, que violenta tanto a la historia universal como a los actuales espectadores de este monumento.

Ahora, 132 años más tarde, el Código Ético del Ayuntamiento de Barcelona recoge el respeto y la protección de los derechos humanos reconocidos internacionalmente y de los derechos fundamentales –Art.5.1.a)–; la garantía de la igualdad de trato “evitando toda discriminación por razón de nacimiento, origen racial o étnico” –Art.5.1.e)–; la promoción de la “inclusión social de los colectivos más desfavorecidos, así como la tolerancia y el fomento de la diversidad social, garantizando su cohesión” –Art.5.1.f)–. La Constitución española reconoce la igualdad como derecho humano, fundamental, como también lo hacen las cartas internacionales de derechos. La Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas protege de “toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación” (art. 7).

Barcelona tiene unos 1,6 millones de habitantes y se ha convertido en el hogar de cientos de miles de inmigrantes, de los cuales los latinoamericanos conformaban en 2019 cerca del 30%[2]. Ese mismo año, recibió más de 20 millones de turistas. ¿Cuántos de ellos visitan el Monumento a Colón? A todos ellos, esa es la imagen que manda Barcelona de los pueblos originarios de América Latina.

La esencia multicultural de la ciudad choca con la representación humillante de los indígenas en este monumento. Una representación indigna que ensalza una visión discriminatoria de los pueblos originarios y de sus descendientes. Por ello, creemos que el Ayuntamiento de Barcelona, que ha demostrado ser pionero en este tipo de análisis, debería tomar la decisión de escindir las figuras de los indígenas actuales y sustituirlas por una representación digna.

El innegable valor histórico de las figuras retiradas debería poder ser contemplado en un museo, donde ambas obras alegóricas sean contextualizadas con una explicación sobre su mensaje racista y denigrante de la población latinoamericana.

Mantenerla en la vía pública resulta ofensivo independientemente del color de piel o lugar de proveniencia del espectador, y contrario al Código Ético del que se ha dotado la ciudad.

Por todo ello,

SOLICITAMOS AL AYUNTAMIENTO DE BARCELONA que, en virtud y aplicación del Código Ético de la ciudad de Barcelona y otras cartas de derechos aplicables, resuelva:

  • Retirar las estatuas de los indígenas arrodillados que actualmente forman parte del Monumento a Colón;
  • Trasladar dichas estatuas a un museo y contextualizarlas, explicando su carácter alegórico, racista y discriminatorio, propio de un momento histórico determinado y contrario a los valores actuales de la ciudad de Barcelona, y
  • Sustituir las estatuas retiradas por esculturas que representen a los pueblos originarios de la actual América Latina de manera digna, respetuosa e inclusiva.

Agradecemos de antemano su consideración y respuesta.

Atentamente,

Manuel Varese Cabrera                                              Matilde Fourey González

manuelelvarese@gmail.com                           matildefourey@gmail.com

*

Indígena arrodillado bajo Fray Bernat.
Foto: gracias blogliterarioyfotografico
Indígena arrodillado bajo Pere de Margarit.
Foto: gracias, blogliterarioyfotografico

[1] Para ver las fotos de las esculturas en cuestión, pueden visitar la siguiente página web: https://nextia.uno/2020/06/14/indigenas-monumento-barcelona/

[2] Sin embargo, su sueldo medio anual en 2018 era de 18 437€, casi 14 000€ anuales menos que los residentes de nacionalidad española. Para ese año, no se ha podido hacer una media del salario de las mujeres latinoamericanas, por falta de datos. Ello apunta a la informalidad laboral a la que se ven abocadas, con la consiguiente desprotección social. Esta realidad no puede ser ignorada y, desde luego, no debe ser reforzada por el Ayuntamiento mediante la conservación de una alegoría sumisa y humillante de los pueblos originarios de América Latina y de sus descendientes.

Las estadísticas del Ayuntamiento de Barcelona para el año 2019, pueden consultarse aquí.

Los sueldos medios de los residentes barceloneses en 2018 puede consultarse aquí.

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