Cuando quien educa es el porno gratuito: receta para una sexualidad fallida

Cuando quien educa es el porno gratuito: receta para una sexualidad fallida

Esto es una búsqueda, la del mejor porno posible.

En 2019, PornHub recibió 115 millones de visitas al día, es decir 2 veces y media la población de España, cada 24 horas. Solo en 2019, se subieron 6,83 millones de vídeos nuevos: cada 9 minutos, 24 horas de porno, o 169 años de nuevo contenido pornográfico subido a esa plataforma.

En España, consumimos mucho porno. Fue el 12º país del mundo con más visitas a PornHub en 2019, 73% de ellas por hombres y el 27% restante por mujeres. Y, sin embargo, según PornHub, ningún menor visitó la plataforma en 2019. Es más, los españoles que acuden a ella tendrían 39 años de media. Intuitivamente, todos sabemos que eso no es cierto. Un estudio reciente indica que, en España, niños y niñas ven pornografía por primera vez en torno a los 8 años.

Los niños, niñas y adolescentes españoles se encuentran con contenido pornográfico incluso sin buscarlo, a través de pop-ups y anuncios. Un estudio de la Universitat de les Illes Balears de abril de 2019 revela que uno de cada cuatro menores ha visto porno antes de los 13 años (varios años antes de su primera relación sexual, según la media nacional). No sin razón, la UNESCO alerta de que la pornografía puede ser “la primera exposición a la sexualidad o a la educación en sexualidad para muchos niños y jóvenes”.

Los (pre)adolescentes visitan páginas de contenido pornográfico. En una edad marcada por la búsqueda de uno mismo y el descubrimiento de su sexualidad [1], Internet es una fuente inagotable de información. Según la encuesta nacional de la Sociedad Española de Contracepción sobre sexualidad y anticoncepción entre los jóvenes españoles (16-25 años), Internet es la primera fuente de información sobre sexualidad en 47,8% de los casos. Los amigos están en segundo lugar, con 45,5%, muy por encima de madres y padres.

Podríamos pensar que educarse con pornografía responde a una preferencia de los adolescentes, pero no: un tercio de los encuestados creían que los profesionales de centros de orientación deberían ser quienes les orientase en materia de sexualidad, seguidos de los profesores/as del colegio o instituto [2]. En todo caso, 68,5% de los jóvenes consideraba que la formación recibida sobre sexualidad no era suficiente.

No es sorprendente. Vivimos en un mundo sexualizado y, a través de la televisión, la música, la literatura o los videojuegos, los niños y adolescentes saben que los mayores disfrutamos del sexo. Sin embargo, cuando quieren saber más, se encuentran con un vacío institucional: desde 2013, el contenido de educación sexual en el currículo de las escuelas e institutos españoles es inexistente.

Puesto que ya no se hace en las escuelas, la educación sexual en España se hace a través de Internet y, en particular, a través de la mal llamada pornografía convencional.

Es de fácil acceso, gratuita y responde a las preguntas. La cuestión es: ¿con qué contenido?

Hago un experimento rápido. Tecleo “porn” en el buscador de Google y hago clic en la primera de 2.370.000.000 opciones: PornHub. Lo primero que me llama la atención al acceder es que no me pregunte mi edad. La página de inicio muestra los vídeos más vistos en España y, entre ellos, uno llamado “exploited college girl” (colegiala explotada). La categoría recomendada para mí, como usuaria sin historial ni edad, es el sexo anal. Dentro de vídeos recientemente destacados encuentro, según el título, a un profesor mayor teniendo sexo con su alumna adolescente y a una madre con su hijo. Las categorías predefinidas de PorhHub ofrecen estereotipos racializados (francesas, negras, asiáticas), sexo en grupo (gangbang, orgías, tríos) y prácticas como la doble penetración, el sexo duro y el bukkake. No hay ni un preservativo a la vista, pero sí conductas de riesgo. Más allá de las categorías propuestas por PornHub, los títulos de los vídeos y sus extractos son alarmantes: banalizan las relaciones sexuales entre hombres maduros y niñas, el incesto y la violencia sexual. Pero, ¿qué impacto tiene todo eso en un menor?

La pornografía visionada conlleva la creación de un imaginario sexual determinado. Especialmente en niños, niñas y adolescentes, para quienes, en ausencia de experiencia real o de educación sexual, tiene un carácter formativo [3]. El cerebro es un órgano extremadamente plástico, que procesa la información y confirma o modifica lo que ya ha aprendido [4]. La emulación del contenido de la pornografía mainstream por jóvenes y adolescentes educados por ella, es peligrosa. Si queremos que adolescentes y jóvenes adultos inicien su sexualidad de manera sana, debemos ofrecer ejemplos alternativos y darles las herramientas necesarias para escoger qué pornografía ver.

El porno convencional y accesible es estereotipado, por sexo, color de piel y origen. Se centra en el placer masculino [5] y en la penetración pese a que una minoría de mujeres llega al orgasmo solo con ello . Es verbal y físicamente agresivo si eres hombre, silencioso y siempre complaciente si eres mujer. Sin comunicación, ¿dónde quedan el respeto y el placer mutuo?

El porno mainstream promueve conductas sexuales de riesgo, vehicula estereotipos racializados y sexistas y falsas ideas sobre el placer. Ante esta evidencia, es necesario ofrecer a los niños, niñas y adolescentes la capacidad de discriminar lo que es sano y real de lo que no lo es. Debemos superar una educación sexual centrada en las ETS y la descripción de los órganos genitales y procurar que, llegado el momento, sean capaces de buscar el placer sexual desde el autoconocimiento, en un entorno de respeto y consentimiento. La pornografía llegó para quedarse y eso nos obliga a construir sobre la premisa de su ubicuidad. Su consumo también puede (y debe) ser responsable: visibilicemos el porno ético.

*


[1] Utilizo aquí la definición de “sexualidad” acuñada por la OMS en sus Orientaciones Técnicas Internacionales sobre educación en sexualidad (2018): “como una dimensión central del ser humano que incluye: el conocimiento del cuerpo humano y nuestra relación con este; lazos afectivos y amor; sexo; género; identidad de género; orientación sexual; intimidad sexual; placer y reproducción. La sexualidad es compleja e incluye dimensiones biológicas, sociales, psicológicas, espirituales, religiosas, políticas, legales, históricas, éticas y culturales que evolucionan a lo largo de una vida”. Disponibles aquí: https://www.who.int/reproductivehealth/publications/technical-guidance-sexuality-education/es/

[2] La SEC no ha aclarado si Internet constaba entre las respuestas posibles. Si no fuera así, podría poner en entredicho la fiabilidad de las respuestas dadas.

[3] Brage, L., Orte, C. y & Gordaliza, R., Universitat de les Illes Balears (2019). Nueva pornografía y cambios en las relaciones interpersonales de adolescentes y jóvenes. Disponible en el siguiente enlace: https://www.researchgate.net/publication/332423069_Nueva_pornografia_y_cambios_en_las_relaciones_interpersonales_de_adolescentes_y_jovenes

[4] Dra. Simone Kühn, Neurocientífica y Psicóloga, Max Planck Institute for Human Development (su entrevista puede verse aquí: https://vimeo.com/190633253). Dra. Mary Anne Layden, Ph.D. Psicoterapeuta y Directora Educativa en el Centro de Terapia Cognitiva, Universidad de Pennsylvania (su entrevista puede verse aquí: https://vimeo.com/190319216).

Véase también el reporte de Rachel Ann Barr en BBC (https://www.bbc.com/mundo/noticias-50837044).

[5] Vehicula una versión androcéntrica incluso de las relaciones sexuales entre mujeres.

Foto: Gracias a Retha Ferguson vía Pexels

¡Comparte!/Partagez!/Share!
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email

6 Replies to “Cuando quien educa es el porno gratuito: receta para una sexualidad fallida”

  1. Buena e interesante reflexión.

    Ciertamente, estamos sumidos en un mundo donde parece que la sexualidad lo domina todo. Recuerdo la película “The fighter”, en una escena la pareja del protagonista se queja de que la película que han ido a ver al cine era muy aburrida y que “ni tan siquiera tenía escenas de sexo”. Parece que si no hay sexo en las películas, series, libros, canciones,… no merece la pena prestar ni un ápice de atención.

    Por supuesto el sexo siempre ha sido un tema importante en el desarollo humano y psico-social, pero también ha empujado a mucha gente a la frustración y persecución por sus preferencias.

    Hay un asunto que, desde mi punto de vista profesional, considero que es de vital relevancia en cuanto a una correcta educación sexual, y es que, sin la debida educación que deben recibir adolescentes (y cada vez más preadolescentes), provoca que las conductas sexuales que lleguen a realizar les exponga como víctimas de abusos y agresiones sexuales. El childgrooming ha pasado a ser una de las actividades favoritas para los depredadores sexuales, que ha sustituido en parte a las grabaciones caseras de porno infantil. El acceso a internet es tan fácil y tan difícil de rastrear si uno no quiere ser encontrado que provoca que, por uno que cojan, mil se escapan de las redes de la justicia y continuen con las prácticas depredadoras.

    La regulación legal que hay hoy en día tal vez es adecuada (las penas son ajustadas y las medidas que se toman tras el cumplimiento de la pena impuesta pueden ser efectivas), pero debe cambiar la política criminal y sobretodo la educación sexual.

    Aprovecho este primer comentario en vuestro espacio para felicitaros por el proyecto y desearos los mejores éxitos en esta empresa.

    1. Como bien dices, nuestra concepción y experiencia del sexo tiene una repercusión muy importante en nuestra conducta. Muchas gracias por señalar aspectos a los que el artículo no hace alusión pero que caen plenamente dentro del tema de los menores y la sexualidad. La normalización de ciertas prácticas como el sexting acaba reduciendo el concepto que los menores tienen de la intimidad, hasta el punto de que comparten en grupos sus vídeos sexuales sin concebirlos como algo privado. Podemos estar de acuerdo con ellos o no, pero lo cierto es que el acuerdo/desacuerdo es irrelevante a la hora de decidir qué políticas públicas poner en marcha. La educación sexual debería ser una forma de proteger a los menores: para tener sexo seguro, saber que pueden decir que no, respetar la ausencia de consentimiento y, como apuntas, entender que determinado contenido proveniente de un adulto no es normal. De lo contrario, la actual banalización de la violencia física y verbal que implica la pornografía mainstream desdibuja sin remedio conceptos como la violación o las injurias, pese a que ambas se encuentran en el código penal.

      De nuevo, gracias por tu comentario y por las felicitaciones.

  2. Estoy totalmente de acuerdo con vosotros.
    Resulta evidente que la educación sexual que se imparte en las aulas es totalmente deficitaria, insuficiente y tardía, tal y como muestran las estadísticas. Para cuando el adolescente reciba con suerte una “charla” (pues en ningún caso se le puede llamar formación) en su escuela, ésta seguro que no va a resolver ni de lejos las dudas sexuales de los presentes.
    El sexo siempre ha sido un tema tabú y parece que regular la educación sexual en las aulas no va a ser algo fácil, pero lo que está claro es que es una necesidad.
    Creo que sería recomendable que la formación en las aulas se viera impartida por profesionales como sexólog@s que pudieran formar y dar respuesta a las dudas reales de nuestros jóvenes.
    Hay muchos profesionales que abogan por un “porno ético” tal vez sería ilustrativo que estas personas tuvieran mayor visibilidad y espacio para explicar lo que defienden.

    El debate está servido…

  3. Excelente artículo. Felicitaciones por el ánimo de tomar temas imprescindibles para la formación integral de nuestros niños niñas y adolescentes. Cuanta necesidad de introducir en currícula escolar el tema del amor informado y sin temores. Sexualidad vs pornografia debería ser un capítulo a explicarles tanto a padres, profesorado como a cada niño y niña, sobre todo a adolescentes. Explicadas magistralmente es tema prioritario para ese nuevo mundo por reconstruir. Gracias Matilde y Nextia.uno

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *